FUEGO  EXTRAÑO
(Pr. José Ferrada)


INTRODUCCIÓN

Quienes se ofrecen al Señor, para servirlo, deben ser personas que necesitan medir bien, la forma de cómo van a servir al Señor.
Si no se mide bien la forma del servicio al Señor, es posible que con el tiempo nos desanimemos, nos frustremos, y hasta nos descarriemos, por no lograr los frutos que esperamos.
El Señor nos llama a servirle. Pero el servicio al Señor tiene que hacerse como Él dice que hay que hacerlo. Solo así, lograremos los frutos que esperamos, no nos frustraremos, y continuaremos con éxito toda labor emprendida.

LECTURA BÍBLICA:
Levítico 10:1, 2 “1Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. 2Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová”.

I.- NADAB Y ABIÚ
Nadab y Abiú son dos de los hijos del sumo sacerdote Aarón. Como hijos mayores de un sacerdote, eran personas que conocían muy bien la forma que el Señor había establecido del “cómo” ofrecer el incienso al Señor.
Sin embargo, Nadab y Abiú ofrecieron a Dios fuego extraño, y murieron.

II.- LAS BRASAS Y LAS MANOS
¿Cuál había sido la instrucción del Señor? Levítico 16:12 “12Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo”.
Dos cosas importantes, tienen que darse al ofrecer incienso al Señor:

    1.- Las brasas que quemarán el incienso, deben ser sacadas del altar de Dios, de ninguna otra parte.
    a) Lo único que quema nuestro incienso de servicio y  adoración y alabanza a Cristo, es el Espíritu Santo, que es el fuego de Dios.
    b) No son conocimientos sicológicos, ni argumentos humanos, ni confianza en las técnicas.

2. Los puños o manos del sacerdote deben estar aromáticos, de buen aroma, antes de ofrecer la adoración, o el servicio a Dios.

a. Nuestras manos impregnadas del aroma de la vida, olerán a vida. 2° Corintios 2:14-16 “14Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 15Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida”.
Nuestras manos impregnadas de falta de vida, olerán a falta de vida.

III.- DISCERNIMIENTO AL OFRECER INCIENSO
Dios explica a Aarón cuál es el problema: Levítico 10:9, 10 “9Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, 10para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio”.
El Problema: La falta de discernimiento. Hoy estamos en la dispensación de la Gracia del Señor Jesucristo. No vamos a morir físicamente en forma drástica como los hijos de Aarón.
Sin embargo, nuestros ministerios pueden morir, o secarse, o traspasarse a otros, cuando el conocimiento de Cristo no nos alcanza para discernir, entre lo santo y lo profano.
PROFANO: Es hacer común, lo excelso.

IV.- DOS ELEMENTOS IMPORTANTES

A.- AMOR
Pablo nos revela algo más de este olor fragante: Efesios 5:2 “2Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”. El Amor es un aroma fragante ante Dios y los hombres.

B.- LAS OFRENDAS
El resultado del amor, traerá ofrendas aceptables ante el trono del Señor.
Pablo enseña que el olor fragante, también son las ofrendas de los hermanos, a los siervos y a la obra de Dios. Filipenses 4:18 “18Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis (Ofrendas); olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”.
Las ofrendas pueden ser dinero, tiempo, bienes, voluntad, actitudes.

CONCLUSIÓN
Debemos cuidar las motivaciones que tenemos para hacer el servicio que hacemos para Dios.
¿Por qué hago lo que hago? ¿Qué espero recibir a cambio? ¿Sirvo a Dios para ganarme el cielo o por temor al infierno?
El fuego con que quemo el incienso a Dios…, ¿Es el Espíritu Santo? ¿O es técnicas, argumentos, conocimiento, teología?
¿Mis servicios a otros, huelen a vida o a muerte?