Seis claves para formar la voluntad de un niño


1. Defina los límites antes que éstos se hagan cumplir.

El paso más importante en cualquier proceso disciplinario es establecer expectativas y límites razonables de antemano. Los niños deben saber lo que es y lo que no es un comportamiento aceptable antes que se les haga responsables de esas reglas. Esta condición preliminar eliminará la sensación abrumadora de injusticia que los niños sienten cuando se les castiga por sus accidentes, sus errores y sus equivocaciones. Si usted no lo ha definido, ¡no lo haga cumplir!

2. Cuando lo desafíen abiertamente, responda con confiada determinación
Una vez que los niños entienden lo que se espera, se les debe hacer responsables de comportarse de acuerdo a ello. Eso suena fácil, pero por lo que hemos visto, la mayoría de los niños atacarán la autoridad de sus mayores. En un momento de rebeldía, los niños pequeños considerarán los deseos de sus padres y, de manera desafiante, elegirán desobedecer.

Al igual que un general del ejército antes de una batalla, ellos calcularán el riesgo potencial, reunirán sus fuerzas y atacarán al enemigo con rifles de repetición. Cuando esas confrontaciones cara a cara ocurren entre generaciones, es extremadamente importante que la persona adulta gane de manera decisiva y confiada. Los niños han dejado bien claro que están buscando una pelea, ¡y sus padres serían sabios en no decepcionarlos!

Nada es más destructivo para el liderazgo en la crianza de los hijos que una madre o un padre se desintegren durante una batalla. Cuando los padres y las madres pierden esas batallas constantemente, recurriendo a las lágrimas y a los gritos, y usando otras evidencias de frustración, algunos cambios dramáticos ocurren en la forma en que los ven sus hijos. En vez de ser líderes seguros y confiados, se convierten en débiles marionetas, personas indignas de respeto o de lealtad.

3. Distinga entre el desafío deliberado y la irresponsabilidad infantil.
A los niños no se les debe dar una nalgada por un comportamiento que no es deliberadamente desafiante. Cuando se olvidan de darle de comer al perro, de tender sus camas, o de sacar la basura, cuando dejan su raqueta de tenis afuera bajo la lluvia o cuando pierden sus bicicletas, recuerde que estos comportamientos son típicos de la niñez.

Es más que probable que sea el mecanismo por el que una mente inmadura se protege de las preocupaciones y las presiones de los adultos. Sea gentil al enseñarles a hacerlo mejor. Si no responden a su instrucción paciente, entonces es apropiado administrar algunas consecuencias bien definidas (tal vez tengan que trabajar para pagar por el artículo arruinado, o se les prohibirá usarlo, etc.). Sin embargo, la irresponsabilidad infantil es muy diferente del desafío deliberado y debe manejarse con mayor paciencia.

4. Hábleles con palabras tranquilizadoras y enséñeles a sus hijos después que ha pasado la confrontación.
Luego de un momento de conflicto, durante el cual el padre o la madre ha demostrado su derecho a dirigir, tal vez los niños entre los dos y los siete años (o mayores) quieran que se les demuestre amor y se les tranquilice. Por favor, ¡abra sus brazos y déjelos venir a ellos! Abrácelos y dígales que los ama. Arrúllelos suavemente y hágales saber, otra vez, por qué se les castigó y cómo pueden evitar meterse en problemas la próxima vez. Ese momento de comunicación aumenta el amor, la fidelidad y la unidad familiar.

5. Evite las demandas imposibles.
Esté absolutamente seguro de que sus hijos son capaces de hacer lo que usted quiere que hagan. Nunca los castigue por mojar la cama involuntariamente, o por no haber dejado de usar pañales a los dieciocho meses de edad, o porque les va mal en el colegio cuando son incapaces de un mayor éxito académico. Estas demandas imposibles ponen a los niños en un conflicto que no tiene solución: No hay salida. Esa condición causa un daño inevitable al sistema emocional humano.

6. ¡Que el amor sea su guía!
Una relación que se caracteriza por el auténtico amor y el afecto es muy probable que sea una relación saludable, aun cuando algunos errores en la crianza son inevitables.

El Dr. James Dobson es fundador y presidente de Enfoque a la Familia. “Seis claves para formar la voluntad de un niño” fue adaptado del libro del Dr. Dobson The Strong-Willed Child (Cómo criar a un niño de voluntad firme).