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¿QUÉ ES UN ALTAR FAMILIAR?:

Es un tiempo en familia para estudiar la Biblia, orar unos por otros y desafiarnos mutuamente a vivir de acuerdo a los patrones de Dios.

INTRODUCCIÓN:

Toda familia puede anticipar una aventura única explorando la Palabra de Dios, y mucha más cercanía entre todos los miembros a través de una comunicación abierta sobre el plan de Dios para su familia. Este será un tiempo ameno de compartir honestamente, reír, estudiar, adorar y orar en familia.  Como líder de su hogar, recuerde que el estudiar la Palabra de Dios en familia es vital;  sin embargo, su vida diaria siempre hablará más fuerte que todas las palabras que comparta durante el devocional.

En oración, comprométase a enseñar a sus hijos los principios de Dios, y consecuentemente, a serles ejemplo viviendo de acuerdo a ellos. Durante este tiempo de altar familiar, usted y su familia trabajarán juntos para comenzar a desarrollar un nuevo hábito de estudiar la Palabra de Dios y de analizar el estilo de vida cristiano.

Cada familia participante es “única”,  algunas familias estarán dirigidas por el padre, el cual es el sacerdote del hogar; pero donde hay padre ausente,  puede ser la madre;  quizás algunas por el abuelo, o talvez por algún hijo mayor.  Independiente de  cada caso, lo importante es que estos se realicen.

PROPÓSITOS:

1. En primer lugar, y principalmente, el propósito del “Altar Familiar” es adorar a nuestro Señor.

2. En segundo término, es renovar el pacto familiar con Dios y unos con otros.

3. El Altar es un lugar para sacrificar,  el lugar donde reclamamos la sangre de Cristo para perdón, protección y victoria.

4. Es un lugar para instruir,  de modo tal que en una atmósfera de calidez y aceptación, podamos transmitir nuestra herencia espiritual y nuestros valores familiares de generación en generación (Deut. 6:6-9)

5. Por último, el altar es también un lugar para celebrar la familiaridad.  En los tiempos bíblicos el pueblo de Dios erigía altares para celebrar, festejar o para conmemorar eventos.  Josué  22:26-28, 34.

Los “Altares Familiares” necesitan cuidados permanentes.  En los tiempos bíblicos Dios le dio instrucciones específicas a su pueblo para que no usaran mezcla o argamasa para levantar un altar.  Si no se le cuidaba, las piedras del altar se podían venir abajo.  Debemos construirlo con amor y paciencia y cuidarlo fielmente de las muchas distracciones existentes.  Hay programas de televisión y juegos; espectáculos y eventos que se han convertido en el altar moderno de Baal en muchos hogares.  Dios no quiere compartir su lugar de adoración con ningún otro dios.

El sacerdote de la familia colocaba el sacrificio sobre el altar en la mañana y en la tarde.  Haremos bien en tener un momento específico para el culto familiar, y en celebrarlo regularmente (esto quiere decir en forma contínua),  porque debemos enfrentar los asuntos de hoy con la dedicación y la oración de hoy,  y no con la de ayer.

El reunirse alrededor del altar es un acto corporativo de testificación familiar, donde la familia demuestra que elige a Dios y a su Camino.  Es una ocasión para encontrarse con Dios, para entrar en una relación y en amistad con Él.

A través de la adoración entramos en una relación de pacto con Él.  Cuando esto ocurre dentro del círculo de la familia,  distingue a esa familia como propiedad de Dios, como sellada y segura en la sangre de Cristo, de modo que el destructor no puede hacernos daño.  De esta manera  acercamos a sus miembros a Dios y los unos con los otros.  Esto es en esencia, el culto familiar.

BENEFICIOS:

1. Padres asumiendo su liderazgo familiar.
2. Esposas e hijos aprendiendo a vivir la vida cristiana en su propio hogar.
3. Una oportunidad para arreglar conflictos o tomar decisiones.
4. Una sana presión para vivir en forma práctica la vida cristiana.
5. Tener sujeta en oración a la familia, al vecindario, a la nación.